Fluffy 1×03



Al otro lado del aparato, una voz delicada le respondió:

-‘Paranimals’, le atiende Nono, ¿qué ha mordido a quién?
-Ah, lo siento pensaba que era la veterinaria gótica. Me habré equivocado.
-No, sí, es aquí…
-Pero en el listín pone ‘Nono The Gothic…’
-Sí, pero es de cuando trabajaba por libre. Aquí es donde quiere usted llamar.
-Entonces… ¿Hacen operaciones góticas?
-Sí, entre otras muchas intervenciones sobrenaturales, pero no se encorsete usted. ¿Qué ha ocurrido cómo?
-¿Por qué me pregunta eso? ¿Quién le ha informado?- se escandalizó la señora Plof.
-Es decir… -titubeó Nono- Usted… ha llamado, ¿no? Por lo tanto deduzco que tiene un problema o que busca conversación.
-Pues es verdad- dijo su interlocutora, olvidando todo atisbo de desconfianza- Mire lo que pasa es que el pequeño Fluffy ha desarrollado un apetito voraz por las cabezas.
-¿Y le trae los cuerpos?
-Sí , ¿cómo lo sabe?
-Soy una veterinaria paranormal. Es mi trabajo. No se preocupe. En un momento apareceré ahí, mientras tanto, piense en cosas felices.
Como mucho fue un cuarto de hora, pero a la señora Plof la espera se le hizo insufrible. Nono apareció en la casa acompañada de una mochila gigante en la que había enseres de todo tipo, algunos parecían salir de una clínica ordinaria, otros del arsenal de prototipos de un ejército; había incluso un cachivache que parecía un lanzallamas casero.
Tras aquella bolsa de cuero negro, apareció una chiquilla pequeñaja de tez blanquecina, pelo lacio y oscuro como una noche sin luna. Tenía la cara fina y delicada a juego con su voz y unos ojos enormes de color pozo sin fondo, incrustados en ojeras perpetuas. Vestía una bata blanca que le quedaba varias tallas grandes y unos vaqueros cortos y holgados.
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