Paranimals: origen, presente y futuro

La sede de Paranimals se alza como un omnipresente árbol en la Ciudad de Rhilene / Imagen de Ana R. Ávila

Por R. Bravo.

Paranimals es la clínica veterinaria dependiente de la Magistratura de Evolución que se dedica a proteger la Región de Meguinven -y en especial a su capital, Rhilene- de las amenazas sobrenaturales. Esta es la teoría que nos venden desde el Gobierno. ¿Pero cuál es la verdad? ¿Cuáles son sus prácticas? ¿Qué es hoy Paranimals? En este reportaje del Rhilene Confidencial descubriremos los bajos fondos de este departamento, uno de los peores valorados por la población meguina.

Empecemos por el principio. La creación de Paranimals data de mucho antes de la Gran Guerra de la Tierra. O eso dicen algunos. Según varios historiadores, su origen se remonta a la Edad Vencida con la creación de los primeros gremios de cazadores de prodigios. Con el paso de tiempo, estos gremios se fueron organizando y sofisticando cada vez más. Leklek Escriba, en su magna publicación ‘Enciclopedia no autorizada de la Tierra y el Límite’, establece que el germen de la Clínica -nombre popular por el que se conoce al departamento- se produce cuando uno de los mayores gremios, llamado la Cofradía de Exterminadores de Prodigios Oscuros (CEPO), empieza a experimentar -de manera muy rudimentaria- con las monstruosidades a las que daba caza.

Otros divulgadores, sin embargo, consideran esta teoría algo rebuscada y carente de pruebas materiales, y establecen que, aunque pudiera estar inspirada en estos gremios, el origen de Paranimals se remonta estrictamente a los años anteriores a la Gran Guerra, cuando la Magistratura Principal decide que debe abordar la carrera armamentística desde otro punto de vista para poder aportar algún apoyo significativo a las grandes regiones aliadas de Austeril o El Reino, ya que ambas estaban destacando en el desarrollo tecnobotánico y cada vez necesitaban menos a la entonces decadente Región de Meguinven.

Sea como fuere, la Magistratura de Evolución con su Clínica de Investigación del Límite (CIL), nombre original que recibió Paranimals, fue uno de los departamentos determinantes para la victoria de la Alianza de Ciudades frente al Marco Este en la Gran Guerra. Aunque fueron unos años en los que la población moría sin descanso, a largo plazo -y porque no se llegó al exterminio- resultaron beneficiosos para el progreso y el posterior bienestar, pero sobre todo para que la Magistratura Central se erigiese como uno de los gobiernos más poderosos a lo largo y ancho de la Tierra.

Detalle: fábricas con sus largas chimeneas, ruinas y viejos templos / Ana R. Ávila

En contraposición a la tecnobotánica de Austeril y El Reino, la ciencia aplicada que ahí se desarrolló, la feernética, supuso un cambio radical en el entendimiento de la violencia organizada. De repente, se podía controlar a según qué animales, se les podía hacer más inteligentes, más sumisos, más pequeños, más poderosos… y lanzarlos al campo de batalla o a misiones suicidas sin preocuparse por si volvían o no. Y eso, sin olvidarse de que todavía hoy hay agitadores que dicen que se realizaron experimentos con humanos, Leklek Escriba incluido. Aunque el Rhilene Confidencial no ha podido confirmar este extremo, le animamos, querido lector, a que pregunte a los veteranos y nos lo cuente después, por supuesto.

Tras la Gran Guerra, tanto las grandes ciudades de Meguinven -Rhilene fue la que se llevó la peor parte- como la Liga de Pueblos dependientes quedaron en gran parte devastados. Devastados sí, pero no exterminados. El desarrollo feernético y tecnobotáncio llevado a cabo durante el conflicto se disparó gracias al periodo de estabilidad económica. Y aquí es donde vuelve entrar el CIL, ya rebautizado como Paranimals.

Junto a la prohibición de ejércitos, la proliferación de amenazas paranormales agudizó una sensación de inseguridad entre la población que estaba hastiada de penurias. Esto junto, al desarrollo científico y tecnológico, no dejó otra opción a la Magistratura de la Evolución: tuvo que reconvertir a los investigadores del Límite en una fuerza de choque contra las amenazas paranormales, provinieran de más allá de las fronteras de la Tierra o las hubieran creado los humanos con una ciencia que no acababan de comprender.

Los investigadores del Límite se reconvirtieron en una fuerza de choque contra las amenazas paranormales

Durante los años posteriores a la Gran Guerra, el cuerpo de Paranimals, formado principalmente por enfermeros, detectives veterinarios, zapers y administrativos fue alejando paulatinamente a las amenazas de la capital, Rhilene. Así, se acabaron firmando tratados con ogros urbanos y chauns, por ejemplo; arrinconando a los licantherios en las fronteras meguinas o los bosques y casi exterminando a un buen número de especies con las que no se podía razonar, no podían domesticarse o contener.

En la actualidad, unos veinte años después de la Guerra, la realidad de Paranimals es muy distinta. Hay niños en edad de razonar que no han visto nunca a un paranimal. Ni siquiera les han dado la oportunidad de visitar las fábricas-reserva de chauns que hay en las periferias. No tienen por qué sentir miedo. Ni ellos, ni los gobernantes enclaustrados en sus distritos fortificados. Como se suele decir popularmente: “Todo está controlado con el beneplácito de Majneh“. En este contexto, la Clínica ha ido perdiendo dotación presupuestaria, relevancia y, por extensión, popularidad.

Hoy en día y debido a su mayor tasa de supervivencia, hay más administrativos que personal en el resto de las tres secciones junto. Los primeros se dedican a holgazanear en tabernas, ferias y mercados o molestar en el cinematógrafo. El resto de efectivos hace lo que puede. Mientras la capital esté segura, y esto es en gran parte por la actuación de la Policía Magistral, ¿quién se entera de lo que pasa en el resto de municipalidades? Incluso se rumorea que la otra gran ciudad de Meguinven, Allena, ha creado una fuerza de defensa paranormal independiente.

Con este panorama, ¿qué le espera a Paranimals? Si la historia fuera una rueda, las crisis terráqueas son las piedras que se encuentra en el camino: nunca se sabe cuándo va a venir la siguiente, pero va a venir. Mientras los baches sean pequeños, no habrá problema; pero en el momento en el que la crisis sea a nivel de toda la Región, o peor todavía, la Clínica no tendrá nada que hacer. Por lo que, según este humilde servidor, o se le dota de un mayor presupuesto y se refunda en un nuevo y verdadero ejército… o colapsará y Meguinven lo hará con ella.

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